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Un viaje sublime a través de esta carta que empieza por el corazón de Toscana y llega hasta los lugares más extremos de la península e incluso hasta Francia y California.
No está presente la tradicional distinción entre vinos blancos y tintos aunque la propuesta gastronómica está fundada sobre todo en productos de la tierra que generalmente se adaptan mejor a los vinos tintos y robustos.
Una de las reglas principales de la restauración de calidad es que la comida se acompañe con el vino para que sus gustos y sus perfumes se exalten reciprocamente.
Esta carta de vinos ha sido elaborada a través de un conjunto de experiencias hechas por el mundo entre pequeñas bodegas de algunos productores, o entre enormes salas de maduración y envejecimiento de viticultores grandes y célebres. Pero esta carta se debe también a las mesas de los colegas los que nos han hecho descubrir las “joyas” de su territorio.